Contra todo lo que pudiera pensarse, la generalizada percepción de que de no aprobarse en las próximas horas, antes del último minuto de mañana presumiblemente, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ahora en marcha, entrará en una suerte de impasse terminal, lo cierto es que ni en Estados Unidos ni Canadá y, menos, en nuestro país, autoridad alguna ha “arribado banderas…” o, está pensando en llamar a retirada.

Y esto, porque si bien es verdad que el congresista estadunidense Paul Ryandefinió el 17 de los corrientes como una suerte de deadline, de plazo fatal para la conclusión del proceso tripartita de negociaciones, también lo es que tal previsión aplica sólo para la administración del (cuestionadísimo) Donald Trump, por un lado, y que, más importante, que de varios días a la fecha el balón está en su cancha… y la decisión de avanzar y/u optar por el estancamiento depende más de consideraciones políticas y no ya, como en otro tiempo, de orden técnico.

A la fecha, huelga recordar, tanto la administración canadiense del premier Justin Trudeau como el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto colocaron ya sobre la mesa la totalidad de sus propuestas e, igualmente, sus desavenencias o desacuerdos respecto de las planteadas por la Casa Blanca.

En el caso de México, por ejemplo, llegar a un acuerdo parecería estar condicionado por la respuesta que se dé “a los planteamientos realizados en materia de reglas de origen en el sector automotriz” y, obvio, la actitud que se asuma respecto a los “intransitables”: la intención de revisar y poder cancelar el Tratado de Libre Comercio cada cinco años, el llamado Sunset; la propuesta de estacionalidad para el sector agrícola u otros de menor envergadura.

Por ello es que, insistamos, la decisión de avanzar o dejar las cosas para otro momento depende, ahora, de uno sólo de los actores y que, en caso de dar la administración Trump el que se espera, igual la canciller canadiense Chrystia Freeland como el secretario mexicano de Economía Ildefonso Guajardo Villarreal estarían más que dispuestos a volver a Washington para retomar las conversaciones trilaterales y, como han dejado ver a sus cercanos, concluir el proceso ahora en (informal) suspenso.

Que en la Unión Americana la política condicionará la adopción de cualquier decisión es, entonces, una verdad incuestionable, como también lo es que presiones de esa naturaleza existen igualmente en Ottawa y, no se diga, de carácter político-electoral en nuestro país… donde, incluso, no sin frecuencia ahora se refiere sobre la posibilidad de convocar a un periodo extraordinario de sesiones del legislativo a mediados de agosto para ratificar un eventual “nuevo” tratado trilateral.

ASTERISCOS

* Ahora sí que, contra todos los pronósticos, el exportero Adolfo Ríos García, aspirante ahora por Morena y Encuentro Social (PES) a la alcaldía de Querétaro capital, consiguió dejar sin efecto los reclamos que con la intención de invalidar su candidatura por supuesto incumplimiento de
exigencias de residencia, hicieron el Partido Acción Nacional, Movimiento Ciudadano  y el  Partido Revolucionario Institucional en su contra.

* En su muy particular estilo, el panista exgobernador de Guanajuato y actual candidato de PRD-PAN-MC por el IV Distrito federal de esa entidad exigió al priista José Antonio Meade, tomar distancia del programa Avanzar Contigo que, “a semejanza de Monex en otro tiempo…”, aspira a comprometer el voto por el tricolor, a cambio de la entrega de beneficios económicos.

* Este viernes, presumiblemente acompañado por legisladores, el presidente Enrique Peña Nieto promulgará la nueva, estratégica Ley General de Mejora Regulatoria orientada a implementar un nuevo sistema bajo principios de transparencia, participación ciudadana, responsabilidad pública, rendición de cuentas y eficiencia. Bien.

 

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