México. Desde hace varios años se ha hablado mucho acerca de los pros y contras de las redes sociales, principalmente acerca de los temas de inseguridad, ya que en los últimos años se han suscitado diversos crímenes a través de dicho medio.

Desde el robo de cuentas para acceder a datos personales, extorsión, intentos de secuestro, secuestro y ciber acoso, hasta el tráfico de personas, principalmente mujeres, prostitución y muerte.

Facebook, por ejemplo, fue la red de engaño de muchos extorsionadores y secuestradores durante el auge de la plataforma. Muchas personas experimentaron el intento o robo de sus cuentas, y algunas otras recibieron solicitudes de amistad de desconocidos.

Los secuestros de personas se iniciaban con una cuenta falsa, en la que el secuestrador contactaba a su víctima, hombre o mujer, a quién engatusaba con promesas de amor, dinero o en algunos casos con amenazas a él o sus familiares.

Tal es el caso de Pedro López Biffano, un joven que secuestraba adolescentes en Puebla y pedía grandes sumas de dinero por su rescate, en el 2011. O el del Victor Hugo Martínez, líder de una banda de secuestradores en Michoacán durante el 2014.

Ambos contactaban principalmente a adolescentes a través de Facebook, entablaban una amistad con ellos y los citaban para “conocerse” en algún lugar público, luego los llevaban a otro sitio con engaños para privarlos de su libertad y pedir una recompensa por ellos, o venderlos con traficantes de personas.

Otro ejemplo es el de la venta y prostitución de mujeres mediante Twitter, Facebook e Instagram, que ya abordamos anteriormente. También cabe mencionar el ciber acoso, que se volvió la quinta causa de suicidios entre los jóvenes en la última década.

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Entre memes, comentarios denigrantes, mensajes con contenido sexual o amenazas que denigran y atacan la autoestima de la persona, el ciber acoso ha orillado a muchos jóvenes a quitarse la vida para librarse de tal tormento.

Muchos son los casos, que por ser menores de edad se mantienen en el anonimato, pero un ejemplo son los casos de las influencers Celia Fuentes y Melania Capitán, quienes se quitaron la vida por la presión de sus seguidores.

Otro ejemplo fueron las víctimas del famoso reto de “la ballena azul“, una tendencia mediática que se trataba de llevar a cabo retos, generalmente peligrosos, para evitar que la ballena azul dañara a amigos o familiares del participante. Muchos de estos casos terminaron en la muerte del jugador.

Sin embargo no todo en torno a las redes sociales es malo, aunque parezca lo contrario, dichas plataformas han ayudado a salvar la vida de personas.

FF