En la semana estuvieron circulando varios videos de agresiones a policías que resultan realmente increíble como las redes y la sociedad se han convertido en el verdugo perfecto para acabar con su trabajo y reputación.

Y sí, es fácil abrir la boca y decir cientos de pestes de ellos, cuando de verdad no sabemos el por qué hacen las cosas. En muchos de los casos deciden no actuar porque no quieren perder su trabajo y la vida, pero si actuan los tachan de ‘malditos’, ‘puercos’, ‘ratas’, ‘infelices’.

Los policías son humillados, agredidos, golpeados, emboscados, arrollados, heridos, violentados.

De esta situación nadie habla, nadie se fija lo que sufre el uniformado ya que aparte de ser un servidor público también es un individuo, madre, padre, que sale a la calle a combatir la terrible ola de violencia que actualmente nos acecha.

Y es que de acuerdo con estadísticas de Causa en Común, en lo que va del 2019 han muerto 102 policías, en la mayoría de los casos, victimas del narcotráfico.

Realmente me lastima ver la situación en la que viven actualmente muchos uniformados, una realidad donde tu vida no vale nada, donde la palabra ‘derecho’ no existe, donde tienes que cumplir un horario de 24×24 de trabajo, donde te mandan a perseguir a una banda de secuestradores con una pistola tipo revolver que no te asegura que estarás bien, donde tus superiores exigen, pero tú no.

¿Qué se puede hacer en un país donde no les interesa el bienestar de los policías?  ¿Cómo reaccionas cuando te dicen que tu familiar perdió la vida en cumplimiento de su deber?

Yo sé que de los policías se dicen miles de cosas, sé que hay buenos y malos, aunque en muchas ocasiones la gente agarra parejo.

Necesitamos que nuestros policías tengan condiciones laborales dignas, un sueldo justo, un horario flexible, armamento adecuado.