La aplicación de Uber se puso de moda  y funcionó como alternativa de transporte público, sin embargo, hoy por hoy es el peligro y la sentencia de las mujeres.

En menos de una semana fueron reportados varios casos de acoso sexual, secuestro e intento de violación por parte de los choferes de Uber.

Enfatizo en esta aplicación porque supuestamente era el medio para que una mujer llegara segura a su casa. Pasó todo lo contrario.

Ahora no nada más corremos peligro abordando el taxi de un desconocido, sin saber su nombre ni nada, ahora aunque sabemos quién es, cómo se llama y dónde trabaja, podemos ser presa fácil.

No es lo peor, lo peor es tenerle miedo a un policía. Si necesitas ayuda porque un taxista o un Uber te quiso secuestrar o violar y unos policías te dicen que te subas a su patrulla lo pensaras dos veces.

Lo mejor es evitarlos a todos. No hay que teber miedo, porque ese es su objetivo. Miedo, callarnos y tratarnos como un objeto y que quede impune.

Pero si hay que huir, porque en estos tiempos corremos peligro hasta frente a un policía, sí lo ves corre.