Hace un par de días, navegando por la red me encontré una aplicación que se me hizo increíble por la forma de comunicarte con alguien del otro lado del mundo en cuestión de segundos.

Resulta que esta aplicación consiste en hablar por videollamada con otra persona y mantener comunicación con ella, mientras más likes consigas, obtienes mayor alcance con gente que vive en tu país.

Así que la descargué, mi primer contacto fue con un joven colombiano de 22 años, me contó sus costumbres, gustos y su amor por México.

Después de un rato decidí hablar con alguien más, en esta ocasión fue una niña de nueve años de Coahuila. Nos saludamos como si nos conociéramos de atrás tiempo, me mostró su casa, sus perros y me habló de su familia.

Su confianza me dio mucha curiosidad, tanta, que le cuestioné el por qué estaba aquí, si sabían sus papas de esto y si alguna persona no le había mostrado algo extraño.

Posteriormente con nerviosismo y pena dijo que en una de tantas llamadas se encontró con un hombre que le mostró sus genitales y que al momento de verlo se espantó horrible.

Realmente esto me hizo reflexionar, los padres no están supervisando y orientando a sus hijos sobre el uso del internet, además todo indica que no tienen una buena comunicación sobre los riesgos que implica.

De acuerdo con psicólogos, lo recomendable para que un niño acceda a las redes sociales es cuando ya tenga la capacidad de poder discernir entre lo bueno y lo peligroso. Cuando haya desarrollado la moral y cuando sea más autónomo, lo que coincide generalmente con la adolescencia alrededor de los 14 ó 15 años.

¡Atención papás, eso es lo que necesitan sus hijos, no celulares!