En esta ocasión seguiremos hablando de las violencias invisibles, esas que no se ven, que parecen inocentes, que pasan inadvertidas, normales y cotidianas o que son normalizadas por su frecuencia y banalización.  Sin embargo, igual que todas, causan estragos.

  En los últimos años existe un aumento de nuevas tecnologías, reflejadas en el incremento masivo de dispositivos móviles y en el surgimiento de nuevas plataformas en internet  y redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp, LinkedIn, Snapchat,Tinder, etc.

  Estos medios han transformado la comunicación inmediata de las relaciones interpersonales entre los individuos, cambiando la forma de relacionarnos a distancia sin contacto físico; así podemos tener contacto virtual con gente que está del otro lado del mundo en tiempo real y tener conversaciones prolongadas.  Sin embargo, esto tiene su paradoja pues tiene características negativas, más allá de la utilización del tiempo o el ensimismamiento que trae como consecuencia la utilización indiscriminada de los dispositivos móviles, afectando el actuar de las personas. Pero, también existen otros tipos de actividades que son muy violentas como lo que llaman ciberbullying y que ha traído como consecuencias angustia y ansiedad entre niños y adolescentes e incluso el suicidio.

  La violencia digital o cibernética es aquella que se da en plataformas de internet, principalmente en redes sociales a partir de agresiones, amenazas, exhibición y exposición de imágenes, videos y datos personales sin consentimiento. Según el libro La violencia en línea contra las mujeres en México las diferentes formas de agresión son:

  1. Acceso no autorizado (intervención) y control de acceso
  2. Control y manipulación de la información
  3. Suplantación y robo de identidad
  4. Monitoreo y acecho
  5. Expresiones discriminatorias
  6. Acoso
  7. Amenazas
  8. Difusión de información personal o íntima sin consentimiento
  9. Extorsión
  10. Desprestigio
  11. Abuso y explotación sexual relacionada con las tecnologías
  12. Afectaciones a canales de expresión
  13. Omisiones por parte de actores con poder regulatorio

  Estas agresiones o delitos, o como lo llaman algunos, delitos cibernéticos o ciberdelitos, lo que refleja es la violencia estructural y simbólica hacia las mujeres.  En este sistema donde las mujeres pertenecen o son tuteladas por hombres, el cuerpo de las mujeres y sus voluntades pertenecen al mismo sistema y las utiliza según le convenga.   

  En días recientes Julissa, una chica de 19 años, se suicidó al ser exhibida en imágenes, sin su consentimiento, en un sitio de internet llamado “Packs de Monclova”.  Este caso, igual que otros se tiende a subestimar el daño y a juzgar a la víctima de antemano, la sociedad no puede perdonar a las mujeres por decidir tomarse fotos o videos y  ejercer su sexualidad de manera abierta; es la clásica frase de “las mujeres tienen que darse a respetar”.  En este sentido, se manifiesta la doble moral, la sociedad patriarcal hace gala de la indolencia, la omisión, la naturalización, la revictimización, la culpa será el mayor castigo y sufrirás las consecuencias. A todo ésto, no debemos dejar de lado que el delito de mostrar material íntimo sin consentimiento, en sí mismo, ya es una agresión, porque expone a la víctima a ser juzgada en la corte marcial de las redes sociales.

  Este tipo de situaciones han dejado en estado de vulnerabilidad a las mujeres, niñas, niños y adolescentes, también a hombres, aunque en menor medida; por ejemplo, el  caso reciente, del robo de identidad de David Ledesma para acusar falsamente de abuso sexual a Jenaro Villamil.

  Por otro lado, estos delitos han motivado a que se levanten voces, que mujeres feministas busquen incidir en las leyes y políticas públicas; que buscan que se tipifique como delito el compartir imágenes y videos en redes sociales sin consentimiento.  Es el caso de Olimpia Coral Melo y Ana Baquedano activistas por las circunstancias; como decíamos en nuestra primera columna, cuando te ves involucrado de manera involuntaria a ciertas situaciones inesperadas, las circunstancias te orillan a actuar y buscar alternativas para exigir justicia. Podemos decir que Olimpia y Ana encontraron la forma de combatir este terrible mal, Julissa no desgraciadamente, pero ninguna de ellas debería de sufrir el daño que causa esta terrible práctica.   

Ellas impulsaron la Ley Olimpia a través del Frente Nacional para la Sororidad, logrando que en Puebla y Yucatán se haya tipificado estos delitos en los códigos penales y este fin de semana se suma a la lista Chiapas.

  Es por ello que debemos seguir levantando la voz, denunciando y visibilizando estas nuevas formas de violencia hacia las mujeres, aprendiendo el uso de estas nuevas tecnologías para poder combatir, reconocer y responder de manera adecuada a estas situaciones.  Pero además, hagamos comunidad, tejamos redes, unámonos con quien está en esta batalla para que la tipificación de estos delitos se logre a nivel nacional. Porque como ya lo dijimos esta forma de agresión nos deja a todas y todos en estado de indefensión y debemos buscar las estrategias para protegernos y hacer frente a estos nuevos delitos  ¡¡Todas y todos por todas y todos!!

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  • Dulce María Vázquez Domínguez Y Gabriel J. Marbán
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