Al grito de “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”, el  pasado 16 de agosto cientos de mujeres salieron a las calles a protestar y a exigir un alto a la violencia sobre la mujer.

Las imágenes fueron claras, una  estación del metrobus hecha pedazos, vidrios rotos, fuego en un módulo de policía y lo peor, pintas en el ángel de la independencia, lograron que de esta manera la sociedad volteara a ver.

Al día siguiente todos los medios nacionales en sus titulares tacharon este movimiento #NoMeCuidanMeViolan como una protesta ‘grotesca’ llena de vandalismo y rebeldía, les indignaron más las paredes que la vida de una mujer, jamás tomaron el sentido de esto, mejor medios internacionales comprendieron la terrible realidad, la rabia que se sentía, el coraje de que a diario nos estén desapareciendo y matando en un país que nunca llega la justicia.

Eso sí, en redes sociales no se hicieron esperar las críticas y más de mujeres “indignadas” que se dieron el tiempo de crear un hashtag llamado #EllasNoMeRepresentan debido a que esas no son las ‘formas’ de protestar, pero realmente dígame, ¿cuales son?

Entiendo que pintar las paredes y cerrar las calles no soluciona nada pero las autoridades no escuchan y solo revictimizan.

Yo asistí a la marcha y créame que jamás había visto que las mujeres fueran tan libres y expresivas, lo que si no pude tolerar, las agresiones a los hombres reporteros que hacían su labor de informar, de dar a conocer lo que realmente estaba pasando en el momento.

Fui testigo de cómo con latas de aerosol pintaban sus rostros, en muchos de los casos cualquier hombre que se atravesara en la marcha era agredido sin importarles la situación. 

Esto sí fue un hecho inaceptable, violencia genera más violencia. Entiendo que estamos hartas de todo lo que está pasando, pero hay que respetar.

Concuerdo que su obligación de las autoridades es brindarnos la seguridad a todos los ciudadanos, pero por qué tenemos que salir a las calles a exigirla.

Señor Andrés Manuel López Obrador, si a esto le llama ‘felicidad’, yo lo denomino un cementerio.