En redes sociales he visto publicaciones sobre denuncias y quejas del acoso en la calle. Sí, siempre ha existido, pero no entienden que morimos de calor.

Hace un par de semanas una joven estudiante de la Unitec, fue acosada por su profesor. El hombre intentó tomarle fotografías con su celular mientras ella subía las escaleras, y sí, llevaba vestido, pero eso qué. En su “denuncia” jovencita argumentó que aquel día decidió ponerse un vestido porque hacía calor. Dijo que ya no lo había hecho, pero que ese día en especial era un buen día para ponerse un vestido. Y qué si sentía calor. Y qué si quería sentirse bonita. Y que si quería presumir sus piernas.

No debería, ella, ni ninguna de nosotras estar pensando en qué ponerse para sentir segura o para no ser acosada.

Luego una amiga compartió en su muro de Facebook lo que vivió mientras esperaba el transporte público. Contó que; se encontraba en la parada, esperaba el camión para ir a la escuela, cuando un tipo pasó cerca de ella le dijo algo que no escuchó bien seguido de un “que rica estás mamá cita”, acompañado de una mirada sucia, grosera e incómoda, no tuvo que soportar sólo eso. En el lugar se encontraba una señora que le dijo, “Si no quieres que te falten al respeto, no te vistas así”.

La publicación la realizó junto con una fotografía en la que presentaba cómo iba vestida. Unos jeans y una blusa tipo estraple. No estaba enseñando “de más”  Sólo se puso una blusa sin tirantes porque hacía calor.

Normal. Como nos gusta. Como nos vemos bien. Como nos sentimos cómodas. Como cuando te vistes pensando que hará calor. Una blusa delgada, transparente, un short, un vestido, un escote, algo ligero es factor para que te agredan en el Metro, en el camión, caminando por la calle. Siempre hay un pretexto un motivo y no hay solución.
Lamentable la solución la estamos tomando nosotras; cubrirnos y soportar el calor para no recibir un insulto, una mirada lasciva, un silbido o un abuso sexual.