México. El pasado 20 de noviembre de 2018 María de los Angeles Ávila Moreno fue asesinada en Durango, tenía apenas 19 años. Toda una vida por delante.

Fue un día martes, decidió no ir a trabajar porque Ricardo su ‘mejor amigo’ saldría de viaje, así que decidió pasar todo el día a su lado. Acudieron a un hotel por la tarde  para supuestamente tomar, y en la noche saldría de fiesta con sus amigas.

El plan no salió como pensaban. Él comenzó a tomar y se pasó de copas. Comenzó a golpearla, la empujó. María trató de defenderse, pero no pudo. La golpeó de nuevo y  la asfixió hasta dejarla inconsciente, abandonó su cuerpo en el jacuzzi, la dejó a medio vestir para aparentar un accidente.

La mañana siguiente, 21 de noviembre, el personal del hotel notó una actitud sospechosa de Ricardo lo cuestionaron y al revisar la habitación encontraron el cuerpo de María flotando en el Jacuzzi. Avisaron a las autoridades y al servicio médico, la fiscalía detuvo  a Ricardo y por ella nada se pudo hacer, sus signos vitales ya no respondieron. Fue liberado ese mismo día a pesar de que el cuerpo tenía huellas de violencia.

Su familia y amigas comenzaron a buscarla, aún no sabían el infierno que la joven había pasado. Su hermana y su madre se enteraron horas después, se les rompió el corazón. Su madre no lo podía creer, pedía a gritos que no fuera el cuerpo de su hija.

La gente comenzó a hablar sin saber qué había pasado. “Murió como merecía” “Se ve que le gustaba la mala vida” “Se la pasaba en fiestas” “Pues qué esperaban, cada semana hombre diferente” “Esta muchacha ni se la pasaba en casa, cómo no le ponían el alto” “Qué tenía que estar haciendo ahí”. Culparon a María de los Angeles de su muerte, la llamaron  PUTA sin saber que fue una víctima más.

Una víctima de la impunidad, una víctima de la corrupción, del mal gobierno en Durango, víctima de un hombre que por ser hombre decidió terminar con la vida de una joven de 19 años. Víctima de la injusticia, víctima de personas que juzgan antes de conocer, víctima de una policía que está del lado de los delincuentes y asesinos.

Con información de Los Machos nos matan en México y Marisol Carrasco

VO