Karen Daniela de 25 años de edad como todas las mañanas de lunes a viernes iba a dejar a su hija de seis años a una primaria ubicada en la alcaldía Gustavo A.Madero.

El pasado martes 3 de septiembre, cerca de las 8 de la mañana jamás se imaginó que su vida terminaría de la manera más vil, sujetos armados la acribillaron ante la mirada de su hija.

Se imagina usted, una pequeña que tuvo que presenciar la muerte de su madre, todo lo que puede desarrollar más adelante. Y tan sólo este caso es uno entre cientos de niños y jóvenes que han sido víctimas de la violencia que azota a la Ciudad de México.

Y es que de acuerdo con psicólogos los niños que no son atendidos, en las primeras semanas tras el suceso violento o incluso años después pueden llegar a tener un trastorno de estrés postraumático (TEPT).

En muchos de los casos las víctimas no logran la reparación integral del daño ya que quedan en manos de sus familiares más cercanos, que regularmente son los abuelos, tíos y, en algunos casos, los padres.

La realidad es cruda, los hechos violentos en esta ciudad son sigilosos, a la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum no le interesa que hasta la fecha de su mandato existan 64 feminicidios y mucho menos al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, que en su primer informe jamás tocó el tema, fue algo inexistente.