México. La terrible historia se desató el pasado 4 de agosto del 2016 cuando Sacrisanta Mosso regresó a su casa en Viveros del Tultepec, Ecatepec, Estado de México, después de un largo día de trabajo,

Karen y Erick, sus hijos estaban disfrutando de sus últimos días de vacaciones y se quedaban en casa mientras ella trabajaba. Cuando llegó la casa estaba en la obscuridad, no pensó mal,  recordó que sus hijos le habían dicho que irían a la feria a comprar unas garnachas con un amigo de Karen.

Espero afuera a que volvieran, pero se hacía tarde y no traía llaves. Pasaron los minutos y no regresaban. Decidió ingresar a su casa por una puerta secreta que sólo ellos conocían.

Entró al baño y descubrió el cadáver de Karen de apenas 17 años, aun traía puesto el camisón de dormir, estaba tirada en el piso boca abajo con un cinturón que apretaba su cuello y la cabeza dentro de un bote con agua, con visibles huellas de haber sido atacada sexualmente.

Sacrisanta incrédula ante lo que veía, gritó desesperadamente a Erick, al no atender su llamado corrió hacia su cuarto, en la cama su pequeño de 12 años, estaba atado de manos con una extensión de luz estrangulado.

Quienes habían sido tan crueles para cometer ese descabellado acto contra sus hijos que no le hacían daño a nadie. Karen era una alumna brillante del CCH Vallejo soñaba con ser una gran abogada para defender los derechos de las mujeres con escasos recursos. Erick era un niño juguetón, también destacado en la primaria, estaba feliz de que a unos días entraría a la secundaria.

Karen y Erick fueron torturados por la mañana, antes de privarlos de la vida. Los asfixiaron a Karen por sumersión a Erick por estrangulamiento.

Ni las autoridades del Estado de México, ni Sacrisanta atinaban a dilucidar quien o quienes cometieron ese aterrador acto en contra de sus hijos, nadie vio nada, nadie oyó nada, ni siquiera la hermana de Sacrisanta que vivía con sus hijos a un lado de la casa de las víctimas.

El cuerpo de Karen arrojo el ADN del semen de quien la atacó sexualmente, la Fiscalía le realizo pruebas químicas a Luis Enrique, primo hermano de los hermanitos Mosso con previo consentimiento del padre de este. Luis Enrique ya había sido interrogado por la autoridad con anterioridad pues eran vecinos contiguos del domicilio de las víctimas incluso participaba en las protestas para exigir justicia.

Las autoridades emitieron los resultados de las pruebas químicas y lograron precisar que el semen que el cuerpo de Karen tenía era de su primo Luis.

Fue sentenciado a 5 años de prisión por el doble homicidio de los hermanitos Mosso y la violación de Karen. El juez argumentó que la pena sentenciada era a razón que Luis Enrique tenía 16 años y sería internado en la Escuela de Internamiento para adolescentes “Quinta del Bosque” en Zinacantepec.

En cuanto a la reparación de daño la Fiscalía le fijó $73,040 pesos por el asesinato de Erick y $ 159, 957 por el asesinato y violación de Karen.

 

 

VO