Hace unos días vi varias publicaciones en redes sociales haciendo un reto viral llamado ’10 Year Challenge’, el cual tiene como objetivo que los usuarios publiquen fotos de ellos con diez años de antigüedad para ver cómo han cambiado físicamente en este periodo de tiempo. Y claro, muchos de mis contactos se subieron al tren. Pero realmente, ¿Cómo éramos hace diez años sin las famosas aplicaciones?

Recuerdo que hace 10 años, la gente se acordaba de tu cumpleaños porque te quería, no porque lo veía en Facebook. Podíamos mandar zumbidos por messenger para meter presión. El amor se vivía día a día con esas llamadas en las que tenías que registrar tres números en tu celular para tenerlos gratis y no se exponía con dar tu contraseña.

Hace diez años, los niños pasaban las tardes en el parque jugando bases, resorte o futbol y el que perdía tenía que comprarle las ‘lalitas’ a todos. Sin necesidad de utilizar un teléfono móvil se comunicaban con uno descompuesto.

En estos años, la tecnología y las nuevas plataformas nos han convertido en esclavos, ya no dedicamos el tiempo necesario a una conversación, el celular se ha convertido en una extensión de nuestra mano y estamos pegados 24/7. 

Llegamos a compartir fotografías y en cierta forma si no vemos  un ‘me gusta’, dejamos a relucir un nivel de aceptación en nuestra vida social, tanto que influye en el estado de ánimo, ya sea por una publicación de algún amigo al ver que está de fiesta y mientras nosotros estamos madrugando para ir a estudiar o ir a trabajar.

Nos hemos puesto a pensar, ¿cuánto tiempo desperdiciamos de nuestra vida? Porque la vida es corta, pero el tiempo no avisa. ¿Cómo fue que la tecnología nos alejó tanto en 10 años?