El 2019 inició con el femincidio infantil de Camila, una niña de 9 años de edad asesinada en una casa de Valle de Chalco, Estado de México; un mes después otra niña fue ultrajada y ultimada en Chimalhuacán en este mismo estado.

El año pasado leímos sobre cientos de casos donde niños y niñas eran violados y asesinados en varios estados de la república, uno de los más impactantes fue el infanticidio de Josué Alejandro de 8 años de edad, quien fue violado y asesinado por un vecino en Escuinapa, Sinaloa; como este son varios lamentables sucesos que le han arrebatado la vida a infantes.

Lo increíble es cómo la sociedad se ‘indigna’ más por el tema del abordo legal y seguro para las mujeres, que por exigir leyes y castigos más severos para quienes se atrevan a dañar a los niños que ya nacieron, que son parte de nuestra sociedad y que necesitan que se le garantice su derecho a una vida DIGNA.

El aborto siempre ha sido un tema controversial, sin embargo, la sociedad sigue siendo hipócrita, exigen el llamado ‘derecho a la vida’ de un cigoto e ignoran completamente las circunstancias en las que viven cientos de niños mexicanos.

Mi pregunta es, ¿para que quieren que nazcan más niños? Para que sean secuestrados como el pequeño Iker, menor que fue arrebatado de los brazos de su madre en Iztapalapa, o para que sean víctimas de un monstruo que dañe su inocencia y les quite la vida.

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena, dijo unas palabras poco acertadas, “el aborto no es prioridad para la bancada”, y cómo va ser prioridad si ni lo más básico han podido garantizar, la vida de los que ya estamos aquí, enfrentándonos a la inseguridad; los niños a los que debemos proteger no han sido la prioridad ni de Morena, ni del actual gobierno.

Los derechos de las mujeres nunca deben estar a discusión de ‘damitas moralinas’ y resentidas como la senadora Lylli Téllez, quien en su ignorancia llamó ‘trapo verde’ a un movimiento mundial que busca garantizar los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

La indignación por el aborto, el cual ya es legal en la Ciudad de México desde el 2007, debería ser equivalente para exigir justicia para todos los niños que han sido violentados y asesinados; la misma molestia que sienten por los muros pintados durante la marcha del pasado 8 de marzo en la CDMX, debería presentarse cuando se manchan los pisos con sangre de mujeres inocentes, o cuando se llena una fosa con el cuerpo de un niño inocente que murió en manos del crimen. Por si no lo sabían, los niños que ya están aquí, viviendo en un país de Impunidad, también son vida.