La primera inmoralidad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es violentar la Constitución que, al rendir protesta, prometió respetar y hacer respetar, igual que las leyes que de ella emanan.

Y es una inmoralidad la promoción presidencial de la “Cartilla Moral”, porque violenta los artículos 40 y 130 de la Carta Magna que establecen el principio de una República representiva, democrática y laical. Y es inmoral que el jefe de las instituciones olvide que al Estado compete respetar y hacer respetar la ley y no meter la mano en la moral individual.

Es inmoral la “Cartilla Moral”, porque el Presidente Obrador pregona un “juarismo” maniqueo que manosea a contentillo al prócer de la patria impulsor de la separación de iglesia y Estado.

Y es mayor la inmoralidad si se toma en cuenta que Obrador convirtió al Ejecutivo en “el primer púlpito de la Nación” para meter al Estado en la intimidad de la moral ciudadana, lo que violenta el artículo 124 constitucional.

Es inmoral promover una “Cartilla Moral” que no es otra cosa que el intento del presidente de imponer su propio concepto moral; la moral única, de un solo hombre, del dictador, sobre las competencias religiosas.

Y es inmoral porque buena parte de la claque del gobierno de Obrador se dice de izquierda y los dizque militanrtes de esa izquierda guardan silencio ante el despropósito ulraderechista de la “Cartilla Moral”.

Es inmoral que un Presidente que se dice de izqueirda y un partido que se atribuye las cualidades de la izquierda, como Morena, promuevan un culto de Estado, disfrazado de “Cartilla Moral”.

Y es doble moral que “los hombres del presidente” sean los más activos sembradores de odio, difamadores, calumniadores y artifices de la persecusión oficial de los críticos del gobierno. Epigmenio Ibarra elabora videos que –por ejemplo–, difaman a los críticos de AMLO a los que acusa de una ridícula conspiración.

Son inmorales las lecciones de moral de AMLO cuando –como saben–, Obrador se ha revelado como un presidente mentiroso; patología generalizada en el partido Morena, en los ex priístas, ex panistas y ex perredistas que defienden el culto morenista de la mentira.

Todos en Morena cultivan la mentira, el engaño, la difamación, la traición y la opacidad, como cultura dominante. Y, encima, pretenden imponer una moral “de dientes para afuera”.

Es immoral pretender imponer una “Cartilla Moral”, luego del inmoral proceder para tirar el NAIM; inmoralidad de robar dinero público para pagar bonos que dejarán en la ruina al país, luego de una consulta inmoral para dizque obedecer al pueblo.

Es inmoral que el Presidente hable de una “Cartilla Moral”, luego del inmoral engaño de que bajaría el precio de la gasolina; lo cual además de mentiroso provocó –gracias al desabasto–, un mayor agravio a los ciudadanos.

Es inmoral el desabasto de gasolina, provocado desde el gobierno, que obliga a millones a perder horas valiosas para el trabajo, la producción, el estudio y el esparcimiento; es inmoral inventar el cuento de la lucha contra el robo de combustible y pedir un mayor sacrificio, por un mero berrinche.

Es inmoral decir que AMLO persigue el robo de combustible cuando por 20 años AMLO promovió el robo de energía eléctrica en Tabasco.

Es inmoral que el Presidente hable de una “Cartilla Moral” cuando, por décadas, se negó a transparentar sus ingresos y los de su familia; es inmoral que apoye a dictadores como Nicolás Maduro y que niegue el financiamiento venezolano a Morena.

Es inmoral que cuando el Presidente acude a estados opositores, Morena organice abucheos a esos gobernadores; esa inmoralidad está a punto de una rebelión de gobernadores.

 Y es inmoral que un día Obrador elogie “al pueblo sabio y bueno” y al otro día le entregue una dádiva a cambio de leer su “Cartilla Moral”.

 Doble moral presidencial.

 Al tiempo.