México. Sebastián recuerda la primera vez que se probó una camisa y la satisfacción que esto le hizo tener. Acompañada de su amigo fueron a un centro comercial en Estados Unidos.  Se detuvieron en el pasillo de ropa de hombre y Sebastián vio una camiseta, la tomó entre sus manos y como si fuera algo imposible de tener se la puso.

–¿Te gusta? Le preguntó su amigo.

— Sí, mucho.

— Llévatela, te la regalo.

Sebastián desde los 5 años trae a su memoria, aquellas acciones inocentes donde estaba descubriendo que ella realmente no formaba parte de lo que naturalmente le tocó ser; una niña.

“Yo no sabía tal cual que era un género, yo sólo sabía que era Mariana y era una niña. Sin embargo, siempre supe que algo no checaba cuando trataban de decirme qué debía ponerme o como debía actuar, incluso que cosas debían gustarme.  Siempre me incliné más por el lado de vestirme como un niño. Para mí, eso era muy normal.”

Cada vez son más personas que buscan darle voz a la comunidad trans en la Ciudad de México. Sin embargo, todavía existe un panorama donde la desinformación no es el principal aliado.

El término transgénero, significa “lo que va más allá del género”, este se aplica en aquellos casos donde las personas tienen una identidad de género que no corresponde a lo que socialmente está estipulado. Es decir, cuando un hombre o una fémina no ponen en acto una masculinidad y una feminidad  sino que se aproximan más a lo determinado para el otro sexo. Y, no necesariamente se han sometido a la reasignación de sexo.

“Había ocasiones donde me vestía muy femenina pero en algunos casos me ganaba y me vestía como en realidad era yo, un niño.”

Dentro de la categoría transgénero, están incluidas las personas transexuales, cuya convicción y sentimiento de la pertenencia al sexo opuesto es evidente. Ejemplo: hombres que se sienten mujeres y que desean tener el cuerpo de una mujer, y chicas que se sienten hombres y anhelan habitar en el cuerpo de un varón y que sí se hacen la reasignación de sexo.

Otro de los recuerdos que tiene Sebastián muy marcado en su mente es aquella ocasión donde su madre le preguntó que le iba a pedir a los Reyes Magos. Su mamá le dijo que pidiera una Barbie a lo que él respondió que no, que lo que él quería era un Ken.

Y así fue, a los pocos días él comenzó a jugar con su muñeco y lo visualizó como el hombre que siempre quiso ser. A ese reflejo le puso Sebastián, nombre que lo ha acompañado durante su transformación.

Desde hace mucho tiempo la reasignación de sexo se ha hecho más frecuente en la Ciudad de México. Sin embargo, el proceso para poder llevarlo a cabo implica muchas cuestiones médicas y psicológicas.

Según el Dr. Alberto Musolas, el enfoque y tratamiento es siempre multidisciplinar. Se debe comenzar principalmente por una asesoría por psiquiatras y psicólogos que den un diagnóstico fiable. Por otra parte es necesario un endocrinólogo que inicie una correcta y controlada Terapia Hormonal Substitutoria. Así como un test de vida real.

Sólo de esta manera, se puede plantear la reasignación quirúrgica. Las metodologías, para cualquier tipo de reasignación sexual es compleja, en ocasiones múltiple y en casi todas es imposible dar marcha atrás.

La Secretaria de Salud Federal estima que existen 4 mil 490 transexuales en el país, de los cuales, 3 mil 166 son mujeres y mil 324 son hombres trans.

Sin embargo, para Sebastián, este paso no ha sido necesario.  Para él ha sido suficiente el hecho de que lo reconozcan como tal, como lo que es y como lo que siempre ha sido: un hombre.

“Más allá de un órgano sexual, para mí es importante el como yo me percibo”.

También se ha enfrentado a la intimidación y sobre todo a la discriminación. Su propia familia materna lo rechazó cuando se enteraron de que en realidad él no era Mariana sino Sebastián.

México, ocupa el segundo lugar a nivel mundial en estadísticas de discriminación, crímenes de odio por trans y homofobia.

Desde enero de 2008, mil 188 trans han sido asesinados en América Central y Sudamérica, lo que representa el 79% de los asesinatos totales reportados desde esta fecha.

La Asamblea Legislativa de la Ciudad de México modificó en 2015 su Código Civil para que cualquier ciudadano que desee cambiar su nombre o identidad sexual pueda hacerlo de forma accesible.

La posibilidad existía en la capital desde el 2008; sin embargo, para llevarlo a cabo, se necesitaba realizar un procedimiento judicial que resultaba bastante caro y lento. Hacer este procedimiento podía llegar a costar hasta $60 mil pesos.

Hoy es un trámite que se realiza en unas horas y tiene un costo de $62 pesos.  Para esto, sólo se necesita entregar los documentos de identificación. Acta de nacimiento reciente, INE y comprobante de domicilio. En la primera cita, se les da su preacta  y durante los siguientes 10 día hábiles reciben el acta nueva y un exhorto.

El exhorto es un documento oficial dirigido al Registro Civil de procedencia para que el acta sea modificada y así evitar delitos por doble identidad. Ambos documentos, tanto el acta como el exhorto son suficientes para obtener los certificados oficiales con el nuevo nombre, tales como el pasaporte y la licencia de conducir.

De acuerdo con los últimos datos expedidos por la Ciudad de México, en poco menos de un año, se han recibido aproximadamente 940 solicitudes de personas que cambiaron del género masculino al femenino y 560 personas del femenino al masculino.

Sebastián hizo este procedimiento, se presentó a la Consejería Jurídica, entregó sus papeles y en menos de un mes fue invitado a recibir su acta de nacimiento en el pódium.

Siempre apoyado de sus padres y hermana logró destacar, sensibilizar y concientizar a su núcleo y a las personas que lo rodean. Él siente que su más grande logro con su transformación ha sido ese.