En los últimos días en redes sociales surgieron algunos casos de mujeres que fueron víctimas de algún acoso, intento de secuestro o violación dentro de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

A lo largo de estas semanas han intentado levantar demandas, que en muchas de las ocasiones no proceden por falta de pruebas y es que de acuerdo con datos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CDMX), solo cuenta con 11 carpetas de investigación por el delito de tentativa de secuestro.

Y todo esto a causa de que en su mayoría, las mujeres optan por denunciar por medio de las plataformas, donde son escuchadas y apoyadas.

Cuando dan a conocer por lo que pasaron, es increible leer cientos de comentarios de hombres como: “Eso le pasó por vestirse tan provocativa”, “Quien la manda a meterse en el vagón donde están los hombres, “Eres muy exagerada”, “Tú te lo buscaste”.

No, no se trata de que nosotras lo estemos buscando, o que lo hagamos para llamar la atención, se trata de algo que resulta realmente alarmante, ya que de un caso se desprendieron decenas.

Da rabia, porque no sabes si al subirte al vagón te encuentres con un sujeto que se esté masturbando a un lado tuyo, da miedo, caminar por los pasillos y no saber si un tipo te tapará la boca para secuestrarte por dos mil pesos, da incomodidad, que aunque vayas en el vagón de las mujeres no te sientas segura, debido a que un hombre se te queda mirando fijamente con lujuria.

¿A qué grado tenemos que llegar para que nos crean, para que sientan lo que nos está pasando, lo que estamos viviendo?