México. El caso de Diana Velázquez Florencio es uno de los más crueles, terribles, dolorosos, bestiales, increíbles e indignantes de feminicidio en el Estado de México.

El domingo 2 de julio del 2017, Diana de 24 años de edad, salió a hacer una llamada telefónica. Cosas de destino… En su casa no había buena recepción así que para marcar tenía que hacerlo afuera de su casa ubicada en el municipio de Chimalhuacán, Estado de México.

No fue buena idea, era tarde. A las 2 de la mañana la madre de Diana escuchó el zaguán, su teléfono era Movistar y no tenía señal, le avisó que salía. Pensaron que marcaría para pedir un taxi pues acordaron que irían al doctor al día siguiente.

Tardó un poco, su madre tuvo un presentimiento y le marcó. No contestó. Más llamadas, hasta las 2:40 contestó, dijo -ya voy-, colgó, pero no volvió. Su madre no podía dormir, algo pasaba. Más tarde Diana le envió un mensaje, -ya voy-, pero no volvió nunca.

Su madre se quedó esperando, siguió marcando y ya no contestó, hasta que el celular de Diana ya no sonó. A las 6:00 am su madre despertó a Laura, la hermana, le dijo que Diana no había regresado y el misterio se convirtió en un infierno.

A las 7:00 am acudieron a la Procuraduría de Chimalhuacán a levantar la denuncia por desaparición, pero no les hicieron caso. Lo único que les dijeron era que habían recibido el cuerpo de un joven masculino, así que no tenían el cuerpo de una mujer.

Los padres y hermana de Diana la buscaron ese lunes por todo el municipio, fueron a dar al municipio de Nezahualcóyotl, pero tampoco sabían nada. Después de cinco días de la desaparición, tuvieron que acudir a dicho municipio, ahí Laura tuvo un presentimiento.

Allí tenían Semefo, así que preguntó sino habían recibido el cadáver de una joven, malas noticias, la respuesta fue sí. Le dijeron que había llegado uno proveniente de Chimalhuacán, la pasaron a un cubículo para mostrarle las fotos. Se heló. Era el rostro de su hermana, vio el lunar arriba de su labio, la foto que le mostraron la tomaron el día que la encontraron, el lunes 3 de julio entre las 5 y 5:30 am.

No era suficiente con las fotos, Laura tenía que reconocer el cuerpo de su hermana así el jueves 6 de julio la pasaron a la morgue. Pensó que vería a su hermana en una plancha o en un refrigerador, pero fue peor. Cuando entró a la zona de reconocimiento de cuerpos, los cadáveres estaban tirados, sin protección alguna, desnudos, en el piso, sin bolsas ni sábanas, pudriéndose en el suelo como si fueran basura.

La persona que la ingresó al lugar, le señaló a su hermana con el pie. Diana ya tenía cinco días en el lugar, estaba con otros cuerpos alrededor, en estado de putrefacción y agusanada. Se descompuso más rápido porque no la preservaron como era correspondiente, la tenían abandonada con otros cuerpos en el mismo estado.

Ya tenía cinco días en el Semefo de Neza porque en Chimalhuacán se equivocaron cuando abrieron la carpeta de investigación pusieron que el cuerpo que habían recogido aquel día era un hombre en lugar de una mujer. El cuerpo de Diana fue encontrado el lunes 3 de julio entre las 5 y 5:30 de la mañana sobre la calle Francisco I Madero.

Vecinos pensaron que era el cuerpo de un borracho y llamaron a la policía, pero la negligencia cambió la muerte de Diana. En lugar de realizar el levantamiento del cadáver correspondiente decidieron tomarle fotos y llamar a una funeraria para que la trasladaran, ya que ellos no sabían qué hacer.

Diana fue encontrada sin vida, con su cabello trenzado como había salido la última vez, un short, botas y una chamarra. Tenía la blusa y chamarra arriba, se podían ver su senos, había sido violada y tenía severos golpes en la cara, aún así la policía puso como dato en la carpeta de investigación que Diana era hombre.

Su hermana la reconoció en un fotografía por las trencitas y por eso pidió ver el cuerpo, si no Diana hubiera sido enviada a una fosa común. Nunca la examinaron, no le realizaron autopsia y la evidencia... No hay evidencia porque la policía pidió a una funeraria que levantara el cuerpo en lugar de llamar a los peritos.

El viernes 7 de julio el cuerpo de Diana fue entregado a su familia, les indicaron que la tenían que enterrar inmediatamente por el estado en el que se encontraba, tenía que ser en un ataúd de metal y no de madera por el fuerte olor que expedía el cuerpo.

Ya no volvieron a ver la cara de Diana, ya no regresó a su casa y no hay culpables. No hay evidencia, su celular nunca se supo dónde quedó, no le realizaron nada para encontrar huellas o indicios de él o los culpables y de la ropa de Diana lo único que se sabe es que se enterró con el cuerpo, sin embargo, la familia no está segura de ello, por eso pidieron la exhumación.

Hoy, a dos años de la muerte de Diana Velázquez Florencio, sus padres y hermana aún siguen buscando al asesino. No tienen pruebas de nada porque las autoridades lo echaron a perder todo, pero siguen en la lucha para que se castigue a él o los responsables. Quieren castigo para el irresponsable que puso ‘masculino’ en la carpeta de investigación, saben que si eso no hubiera pasado, todo sería diferente.

VO