México. Ante la ola de escasez de gasolina que se ha generado en el país tras la decisión del gobierno federal de cerrar los ductos de Pemex para combatir el robo de combustible, sin embargo, las pipas también son blanco frecuente de los criminales.

Los criminales dedicados al robo de hidrocarburo no se encuentran limitados a solo la ordeña de los ductos, sino, que roban pipas a punta de pistola, falsifican documentos o usan mangueras para robar el combustible de los camiones de transporte de Pemex.

Estos métodos de “huachicoleo” quedaron registrados en el libro El Cartel Negro de la periodista Ana Lilia Pérez, el cual documenta las perdidas millonarias que genera el robo de gasolinas.

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Las pipas no son la solución

Luego de que Andrés Manuel López Obrador presentara el Plan Conjunto de Atención a Instalaciones Estratégicas de Pemex reconoció que la distribución de los hidrocarburos se haría mediante pipas.

Sin embargo, la Ana Lilia Pérez ya había documentado algunas de las “mañas” que hay para robar combustible de estos vehículos cisternas, aquí te las presentamos:

Robo a mano armada

En zonas petroleras como la Cuenca de Burgos, Tamaulipas, los cárteles que se vieron afectados por la guerra contra el narco implementada por Felipe Calderón encontraron en el robo y venta de gasolinas una nueva forma de ingresos.

En muchos casos los conductores de Pemex son despojados de los vehículos que conducen a solo unos metros de abandonar las instalaciones petroleras por sujetos armados que en ocasiones “levantan” o asesinan a los que se resisten.

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Robo hormiga

Empleados que ven como sus jefes robaban combustible decidieron hacer lo mismo y en sus ‘loncheras’ llevan recipientes para trasladar uno o dos litros de gasolina.

Este es un caso que ocurrió en la Refinería Miguel Hidalgo, en Tula, en un caso que fácilmente puede ocurrir en otros lugares generando perdidas millonarias que quedan en la sombras porque es combustible que no se registra.

Gasolina rebajada

Existen predios en los que ingresan los vehículos cisternas y mediante mangueras vacían el contenido a cubetas, garrafas y otras camionetas para que sean comercializadas, luego las pipas son rellenadas con agua purificada para compensar los litros faltantes y llevabas a gasolineras en donde “no importa que el sello se encuentre roto”.

Otra forma de justificar la falta de combustible es con el llamado “huarache”, un dispositivo hecho con un radio de banda civil conectada a un amplificador el cual distorsiona la lectura que dará báscula sobre la cantidad que transporta la pipa.

PE