En los últimos meses los jóvenes han sido el blanco fácil de los delincuentes que se encargan de destruir la vida de una familia. En los recientes casos un mensaje de WhatsApp es lo último que se llega a saber de la víctima, acá les cuento.

Daniela Ramírez Ortiz, una joven de 18 años salió de trabajar de una pizzería, el sábado 18 de mayo y después de eso, avisó a su mama que saldría a una fiesta, tomó un taxi y éste se desvió de la ruta. Lo último que se supo de ella fue que dejó un mensaje a un amigo por WhatsApp, pidiéndole ayuda.

El 10 de julio autoridades hallaron restos de una osamenta en un terreno de Tlalpan que podrían pertenecer a Dani.

Del caso de Carlos Alberto Sánchez Toscano, de 23 años de edad, nadie ha hablado.  Carlos desapareció el 6 de mayo, con la persona que tuvo comunicación fue con su mamá, le avisó que iría a hacer un trabajo, cuando llegó al lugar fue a las 07:09 p.m, su mamá le volvió a marcar a las 7:40, entraban las llamadas y WhatsApp pero no los veía, ni contestaba.

A las 9 p.m su celular no volvió a sonar, Carlos desapareció en San Juan Ixhuatepec, Tlalnepantla.

Una de sus hermanas de Carlos se encuentra desesperada, me escribe cada vez que ve algún ejecutado cerca de la zona en donde desapareció, tiene la esperanza de encontrar a su hermano. Me parte el alma, porque algunos tienen la ‘dicha’ de recibir el cuerpo de su familiar, pero aún existen miles que duermen con la preocupación y angustia de ¿Dónde estará?

Este tema ha existido siempre, pero desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia, una de sus prioridades era atender esta tragedia y no hemos visto resultados. Hasta el momento solo se han localizado 222 fosas y 337 cuerpos.

La pregunta es ¿Hasta cuándo?