Es de tal magnitud el fracaso del gobierno de la capital del país, de la señora Claudia Sheinbaum, que no pocos capitalinos dicen extrañar la gestión de Miguel Mancera; mandato que comparado con lo que hoy vivimos sería visto como altamente positivo

Y el contraste es mayor si recordamos que muchos habitantes de Ciudad de México se sumaron a una campaña contra Mancera, al que señalaron como el peor jefe de gobierno de la ciudad capital.

Hoy, todos esos críticos de Mancera y todos quienes hicieron una mala apología de la jefa de gobierno de la capital del país, han tenido que tragar sapos y serpientes ante el desastre y la gestión fallida de “la científica”.

Y es que es tal el escándalo y son de tal magnitud los fracasos del partido Morena en la capital del país –fracaso que se debe acreditar de manera directa a la señora Sheinbaum–, que el propio López Obrador debió salir en defensa de lo indefendible; la impopularidad de una gobernante que no es capaz siquiera de reconocer sus fallas.

Por ejemplo, en un evento callejero, en Ciudad de México, Obrador se quejó de que la jefa de gobierno “ha sido maltratada” –a causa de las duras críticas por su mal gobierno–, y luego de hablar a su favor repetidamente arengó: “¡no estás sola, no estás sola!”.

Por eso, frente al “valemadrismo” presidencial, no pocos capitalinos se dijeron indignados y preguntaron: ¿de qué lado está el presidente; del lado de los ciudadanos o del lado de los criminales?

Y es que si la jefa de gobierno tiene todo el respaldo del gobierno federal y si el presidente Obrador dice que no está sola, ¿entonces quién será el responsable de no dejar solos a los ciudadanos, ante las bandas criminales que disputan la capital del país? 

Por lo pronto, la señora Sheinbaum defraudó a quienes depositaron una confianza ciega en su gestión ya que los resultados que ha entregado en casi siete meses de gestión han sido desastrosos. 

Por ejemplo, la violencia y la inseguridad en toda la capital del país se incrementa sin freno, a causa disputas de grupos criminales que, según la campaña electoral de Sheinbaum, serían combatidos. Hoy la realidad es otra y confirma que igual que hace el presidente Obrador la jefa de gobierno habría pactado con el crimen, en contra de la seguridad de los habitantes de la capital.

Y si existe alguna duda del mal gobierno de Claudia Sheinbaum, basta revisar las cifras oficiales que señalan que el mes de mayo de 2019 ya está considerado como el mes más violento de la capital, en 10 años, con 164 homicidios dolosos, casi 20 por ciento más que el mismo periodo de 2018.

Según las mismas estadísticas, durante mayo se registraron un promedio de 5.2 personas asesinadas por día, una persona muerta cada cuatro horas. 

El delito de secuestro también parece fuera de control en Ciudad de México ya que según la reputada organización Alto al Secuestro, de diciembre de 2018 a abril de 2019 sumaban 56 plagios en total; un promedio de 11.2 secuestros por mes o, si se quiere, uno cada 48 horas. Dichas cifras colocan al gobierno de Sheinbaum como el de mayor incidencia y con menor capacidad de prevención y rescate de víctimas.

Otra variable de espanto es que el empleo en la capital del país prácticamente se desplomó en mas de 50 por ciento respecto al mismo periodo anterior. Peor, según datos de la Secretaría del Trabajo, la capital del país es donde se han perdido la mayor cantidad de plazas laborales en todo el país, todo ello al tiempo que crece la violencia, la inseguridad, el robo a casa habitación, robo a transeúnte, robo en transporte público, robo de autos, asalto a mano armada y….

Eso sin contar con la crisis en movilidad, la persistencia de las movilizaciones por toda la ciudad, el deterioro a nivel ruinoso de todo el Sistema de Transporte Colectivo, Metro, y una pelea a muerte entre bandas criminales que se disputan la capital y que está centrada en las alcaldías que, en la capital del país, gobierna el partido de López Obrador, Morena.

En pocas palabras, igual que AMLO, la jefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, debe renunciar por su probada incapacidad para el cargo.

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