En fechas recientes nos hemos enterado de dos casos de abuso sexual por parte de dirigente religiosos, el caso de Naasón Joaquín García líder religioso de la Luz del Mundo y el caso de  Keith Raniere líder de el grupo Nxivm que aunque no es una religión propiamente si tiene estructura cuasi religiosa.

 Pero desgraciadamente no son ni los primeros ni los únicos, el fenómeno es un problema estructural de casi todas las sociedades en el mundo.

  En México los casos de Marcial Maciel y de Nicolás Aguilar han sido los más mediáticos dentro de la iglesia católica; fueron unos verdaderos depredadores sexuales encubiertos por la jerarquía de la misma iglesia; entre los dos existen cerca de 200 historias llenas de terror y frustración a causa de los abusos cometidos por los dos ministros de culto, donde sus víctimas depositaron su total confianza por ser un vínculo entre su fé y su creencia en Dios.

    En el mundo han habido casi  100,000 casos de pederastia clerical que ido saliendo a la luz poco a poco y que gracias a la valentía de las víctimas que han ido rompiendo el silencio.  

  Estas víctimas han tenido que luchar contra una estructura patriarcal que va de la misma jerarquía de la religión; la feligresía con el tabú de cuestionar a los ministros de culto; y las mismas autoridades; que en algunos lugares como  en México están influenciadas por las estructuras religiosas como los casos de Marcial Maciel fundador de los Legionarios de Cristo ligado a la cúpula empresarial muy conservadora, y altos funcionarios tanto en el país como en España. Naasón ligado a políticos de varios partidos y Raniere ligados a hijos de expresidentes y empresarios.

  Este entramado de complicidades, omisiones, ocultamientos y descalificaciones que enfrentan las víctimas nos arroja la revictimización, la injusticia, la indolencia, aparte de sufrir calumnias, amenazas y acoso. El acceso a la justicia por parte de las víctimas se va obteniendo a cuenta gotas, precisamente porque la estructura de encubrimiento es muy fuerte.

  Los guías espirituales y los terapeutas tienen un gran peso psicológico sobre las personas, haciéndolas vulnerables ante estos tipos de abusos, obviamente como ya lo comentamos toda esta red de complicidades de las agrupaciones mencionadas vinculadas con el poder, vuelve más difícil poder llevar ante la justicia a estos personajes; que deberían ser ejemplo en sus comunidades y que sin embargo, son lo contrario, unos depredadores, sobre todo de niños que son los que más sufren de este perversa historia llena de complicidades.

 Ante este terrible fenómeno necesitamos seguir levantando la voz invitando a las víctimas que denuncien, haciendo énfasis en su carácter de víctima, tratando de despojarlos de las culpas propias de la religión y que revierte de manera perversa la situación de haber sido víctima de un abuso a tener la culpa por esto mismo, fenómeno que han sufrido miles de niños, niñas, adolescentes y adultos a causa de sus victimarios y la estructura que los encubre.

¡¡ CASTIGO A CURAS PEDERASTAS Y MINISTROS DE CULTO!!

¡¡JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS DE PEDERASTIA Y ABUSOS DE LAS DIFERENTES IGLESIAS Y AGRUPACIONES!!

¡¡HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE!

  • DulGa, somos mucho más que dos.
  • Dulce María Vázquez Domínguez y Gabriel J. Marbán
  • Colectiva Invisibles Somos Visibles
  • correo electrónico: [email protected]