Las pruebas son contundentes, el comandante de las fuerzas armadas y el jefe supremo del Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador le tiene miedo a un grupo de criminales que matan y trafican drogas a placer por todo el país.

El Cártel Jalisco Nueva Generación y su líder, Nemesio Oseguera alias “El Mencho” saben que después de la caída de Joaquín “El Chapo” Guzmán y el Cártel de Sinaloa son el grupo armado más poderoso del país. Sus tentáculos se extienden a los cinco continentes y en el país dominan los estados más violentos.

Tienen armas de uso exclusivo del Ejército, se sabe que los ha capacitado gente de Medio Oriente y que entre sus filas hay expolicías y exmilitares que dejaron el servicio a la patria, para ganar dinero “del malo”, pero poderles dar una mejor vida a sus familias.

Las masacres dejan claro que el CJNG no tiene límites y que el Presidente tiene miedo de enfrentarse al CJNG y al “Mencho”. La razón es muy sencilla, AMLO no quiere quedar como el malo de la película luego de que al principio de su gobierno prometió que habría amnistía para los criminales.

AMLO no quiere que lo comparen con Felipe Calderón cuando se puso los largos para acabar con el narcotráfico y les declaró la guerra. AMLO no quiere hacer el ridículo cuando la gente se dé cuenta que hoy los criminales le pueden pelear al tu por tu al Ejército y que incluso tienen mejores armas.

AMLO prefiere sentir compasión por la sentencia que le dieron a “El Chapo” en Estados Unidos que compasión por los muertos que está dejando el CJNG. Lo único que demuestra es que no está listo para gobernar, para defender a los mexicanos. Lo único claro es que el Presidente le tiene miedo al Cártel del Mencho.