El día del maestro, día del que pocos sabemos el origen histórico, se suma a otras celebraciones del resto del año.  Este día es instituido y declarado por el presidente Venustiano Carranza para honrar esta labor, celebrado por primera vez en 1918.  La fecha civil coincide con la toma de Querétaro de 1867 por parte del gobierno juarista en contra del segundo imperio de Maximilano de Habsburgo.  Por el lado religioso está relacionado a la ratificación en 1950 por parte del papa Pío XII de San Juan Bautista la Salle como patrono de los educadores.

  Esta fecha fue para revalorar la labor docente dentro de la sociedad, como una manera de reconocimiento de los formadores culturales.   A lo largo de la historia hemos tenido grandes maestros y pensadores que han aportado a esta labor educativa. Sin embargo, los maestros rurales fueron una pieza clave para la construcción de la idea de nación durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas.

  En nuestro país hemos tenido gente que ha incidido en la educación, como Gabino Barreda, Antonio Caso, Moisés Sáenz, Justo Sierra y José Vasconcelos.    Luchadores sociales que han peleado contra las injusticias de regímenes autoritarios como: Genaro Vázquez, Lucio Cabañas y Misael Nuñez Acosta.

  Sin embargo, las mujeres educadoras no aparecen en la historia de México, su labor ha sido invisibilizada.   Esta situación, reafirma y confirma, la estructura patriarcal, donde las mujeres han ido ocupando poco a poco los espacios laborales profesionales.  Los espacios educativos infantiles, se les ha destinado a las mujeres en su mayoría, porque a las mujeres más que la educación, se les deja el cuidado de los niños.  Estos estereotipos preservan que las mujeres se les asigne un rol amoroso, afectivo, maternal, el cuidado y la crianza de la infancia.

  En el ámbito rural hace algunos años, la docencia para las mujeres había sido la única forma de superación profesional.  Además que esta situación les permitía cierto estatus dentro y fuera de sus comunidades.

  En la gran mayoría de los casos las profesoras, al igual que en otros trabajos, desarrollan dobles o triples jornadas de trabajo; por su labor docente, el trabajo doméstico y la educación de sus hijos si es que los tienen.  

  A pesar de que las mujeres se han abierto espacios en el ámbito pedagógico en el que su labor es sumamente importante.  No los han logrado del todo en el terreno burocrático, pues los puestos de mayor responsabilidad o importancia, son ocupados por varones.  Sin embargo, aunque es una situación excepcional en el que el SNTE haya sido dirigida en algún momento por una mujer, situación que no implicó un avance en beneficio laboral y profesional de las profesoras.     

  Nuestro reconocimiento a todas las maestras y maestros hoy y siempre, por el reconocimiento a sus derechos laborales.  Además de un agradecimiento, por su tiempo, dedicación, esfuerzo, por educar; siempre esperando en que exista una verdadera vocación, compromiso y unas ganas de cumplir su función histórica de cambiar el pensamiento crítico de las niñas y de los niños para transformar y contruir una sociedad mejor.

¡¡Por una vida digna!!

¡¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!!

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  • Dulce María Vázquez Domínguez Y Gabriel J. Marbán
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