Por María Elena Salazar

Ciudad de México. Es frecuente que los padres descubran a sus hijos de entre tres y seis años de edad, frotándose contra un sillón, ejercer presión de los muslos uno contra otro, frotando con la mano sus genitales, actividades que tienen como propósito la masturbación.

La masturbación se define como toda actividad auto-erótica que tiene como fin procurarse cierta cantidad de placer por medio de la descarga de la excitación sexual y que es considerada por los especialistas como una actividad normal en los niños, adolescentes y adultos.

La masturbación atraviesa por diferentes etapas a lo largo de la infancia. Sus inicios se ubican en la lactancia en donde el bebé obtiene no solo la satisfacción del hambre sino que además descubre el placer al succionar el pecho de la madre actividad que es remplazada por el chupeteo de la mano o incluso del dedo del pie.

Posteriormente se ubica en la etapa del control de esfínter cuyo placer se ubica en retener o soltar la orina o las heces fecales.

Sin embargo la masturbación que más preocupa a padres y maestros es la de los genitales. Recibir el reporte de los maestros o que los padres descubran a sus hijos asusta e inquieta de manera marcada a los padres de familia que en muchas ocasiones no saben cómo reaccionar.

Por lo general, la primera reacción es la prohibición de la actividad. Sin embargo, la inhibición de la masturbación trae como principal consecuencia una inhibición no sólo en la capacidad de aprendizaje del menor sino también en la curiosidad que lleva al ser humano en general a querer saber y conocer sobre el mundo que lo rodea —impulso epistemofílico.

La recomendación de los especialistas es la de normar la actividad: explicar a los niños que es una práctica que se realiza en la intimidad, el baño o su habitación.

Si la prohibición no es muy severa, el menor va a poder por sí solo encontrar actividades sustitutivas de la masturbación —sublimar— como los juegos de luchas en donde los niños terminan abrazándose más que golpeándose.

Igualmente los juegos que se caracterizan por el manipuleo del rifle o pistola las que suelen tocar, enfundar, desenfundar más que disparar en contra de alguien y los juegos con plastilina, el balero, las adivinanzas, también resultan ser sustitutivos de la actividad masturbatoria.

Pero si la masturbación se realiza de manera compulsiva es importante acudir con un especialista que pueda determinar si existe alguna alteración en el desarrollo del menor.

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