La formación de las famosas listas de candidatos al legislativo es una de las decisiones más importantes de los candidatos a la Presidencia. Van de la mano y tienen derecho de voto y quizá también de veto.

Las listas son una definición estratégica de los candidatos. Las integran mujeres y hombres con quienes se va a construir e instrumentar el programa de gobierno. Son quienes van a apoyar desde el Congreso su proyecto, en caso de ganar.

Los candidatos saben de la importancia de las listas. Cumplen con ellas compromisos y acuerdos propios de las alianzas que hayan establecido en las campañas. Los partidos lo saben y si bien se tiene que “premiar” a la militancia, queda claro que hay que dejar que el candidato haga su juego.

La democracia no necesariamente pasa por este proceso. Lo que es un hecho es que en la medida en que los partidos se abren, encuentran y detectan mejores candidatos. Lo peor que le ha pasado al Congreso es que en muchas ocasiones se ha integrado con base en el pago de favores, por darle chamba a los cuates o simpatizantes reconocidos del cuatismo o del partido, o para otorgarle fuero a algún necesitado en el Legislativo.

Las listas también definen lo que los partidos y candidatos quieren y piensan del papel que debe jugar el legislativo. Si lo que quieren y pretenden es tener un verdadero eje del equilibrio de poderes, condición en democracia para gobernar y no sólo para aprobar leyes, deberán mandar a sus mejores hombres y mujeres.

Morena y su singular alianza y el Frente dieron a conocer el domingo quiénes serán sus candidatos al Legislativo. En los dos casos hay cuestionamientos sobre algunos propuestos.

En Morena no queda claro cuál es la razón de haber postulado al líder de los mineros en el exilio canadiense, Napoleón Gómez Urrutia. Existe un proceso legal en su contra desde los tiempos de Felipe Calderón, el cual le ha impedido regresar al país. Sin embargo, ha mantenido el liderazgo del sindicato a lo largo de estos años, aunque éste sea a control remoto.

En las muchas conversaciones que hemos sostenido con Gómez Urrutia nos ha reiterado que es inocente. Como sea, existe un proceso en su contra. Si es culpable o no lo debe determinar la justicia y no las declaraciones del candidato de Morena para explicar el porqué es candidato al Senado.

Sorprende el silencio de los morenistas que han sido severos críticos de Gómez Urrutia, por su eternización en el liderazgo del sindicato minero y además por hacerlo en el exilio. Otro caso que no parece inmutar a los morenistas es la postulación de Germán Martínez, quien suponemos tenía una membresía tipo VIP en la “mafia del poder”.

Tatiana Clouthier de plano dijo ayer que no entendía. Alguien tendría que cuestionar las postulaciones para que explique cuál es la lógica de las decisiones.

En el Frente, Mauricio Toledo se ha convertido en una especie de impresentable. Está postulado como diputado federal y trae el controvertido asunto de la reconstrucción de la CDMX. A esto se suma que es señalado por provocar la violencia en los actos de Claudia Sheinbaum.

Esta semana conoceremos a los del PRI. Seguramente habrá impresentables, pero en este caso hay antecedentes de muchos años, se diría con razón que ya se sabe cómo son.

Los partidos y los candidatos van definiendo cómo quieren el Congreso con sus listas; se empieza a ver qué quieren y buscan.

RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer.

MAURICIO MERINO.

El proceso de organización para la reconstrucción en la CDMX venía bien. En medio de todo este esfuerzo, la ALDF decidió, en el decreto de Presupuesto de Egresos para 2018, arrogarse la facultad de proponer, autorizar y supervisar todo el proceso de reconstrucción. Las facultades quedaron en manos de tres diputados.

El hecho jurídico es que la Asamblea se arrogó todas las facultades. La única manera de deshacer esa decisión es que el propio órgano que estableció estas normas se retracte o bien que la SCJN la declare inválida.

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Escribe tu nombre