A contrapelo de la incertidumbre característica de todo proceso electoral abierto a la ciudadanía, poco más de 280 mil mexicanos en el caso que nos ocupa, el que apenas inicia el Partido Acción Nacional, parece no sólo estar al margen de toda duda sino, como de manera reiterada hemos mencionado en este mismo espacio, está en capacidad y avanza en ruta de garantizar, desde ya, su inequívoco resultado.

O, preguntémonos: ¿alguien relativamente serio y enterado de lo que ocurre al interior del panismo, dirigente y/o analista, duda que la plantilla encabezada por el gris-gris Marko Cortés Mendoza se alzará con el triunfo el próximo 11 de noviembre y que, en consecuencia, la continuidad del proyecto, prácticas y equipo que condujo al blanquiazul al peor desastre electoral de su casi octogenaria historia es un hecho ineludible? La respuesta, también inequívoca, es nadie.

Y esto porque, a la vista las cosas que vienen ocurriendo en torno del cuestionado proceso, todo parece estarse alineando para que, finalmente, como resultado del acuerdo “de unidad” signado entre el anayismo irredento encabezado ahora por aquel y el anayismo funcional de los gobernadores, el futuro del PAN siga siendo definido por el fracasado Ricardo Anaya y quienes con él, vía control de estructuras y/o los padrones de militantes, pusieron en ruta de naufragio el otrora esperanzador navío azul.

Es verdad que, al igual que el “ungido” Cortés, otros tres personajes, dos de ellos de la corriente de los doctrinarios —Manuel Gómez Morin (en fórmula con la consejera Mirelle Montes) y José Luis Espinosa Piña— aspiran a hacerse con el timón del blanquiazul y que, como nunca antes, el malestar del panismo tradicional —“el de adeveras…”, puntualizaría alguien— es una realidad y que, al margen del resultado, el panismo acabará confrontado y, sin duda, gravemente fracturado… mucho más de lo que ya está ahora.

Ahí, como ejemplo de lo anterior, la protesta de los dos citados ante la premura con que deberán reunir las poco más de 28 mil firmas de militantes para poder registrar sus candidaturas —más de mil 500 diarias entre el martes 11 y el 28 de septiembre venidero— cuando existe evidencia de que Cortés y los suyos, presumiblemente con padrón en mano, iniciaron hace ya muchas semanas labores de promoción y búsqueda de adhesiones.

O más, el público desencuentro que con sus otrora aliados anayistas ha hecho público el cuestionable exsenador, primer gobernador de extracción panista Ernesto Ruffo Appel, quien en apoyo de su particular deseo de llegar a la presidencia de Acción Nacional acusa ahora una elección “con dados cargados y poco transparente…” cuando, perdón, si alguien debió depurar el padrón de militantes a utilizar en el actual proceso fue él y, a decir verdad, poco o nada logró.

Y ya ni hablar de la (infructuosa) misiva que, hasta ayer, habían firmado varias decenas de consejeras y militantes, con la explícita intención de forzar no sólo la inclusión de mujeres en las planillas participantes, sino en las duplas gobernantes…

Planilla de unidad entonces, no…acuerdo por la continuidad, ¡sííí!

ASTERISCOS

* Mal disimulado malestar del cuestionado gobernador queretano Francisco Pancho Domínguez y cercanos, ante la decisión de Morena de elevar a la consideración de la sala regional del Tribunal Electoral, con sede, en Monterrey, la impugnación del triunfo del panista Luis Bernardo Nava sobre el exfutbolista Adolfo Ríos en la puja por la alcaldía capitalina…

* Ahora si que, parafraseando al clásico ¡qué alguien le explique…! al ignorante coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro Mario Delgado y a sus afines, el alcance de un exhorto y/o un punto de acuerdo cuando de modificar el comportamiento de una autoridad federal —Educación Pública— se trata. Se van a evitar muchos ridículos, en serio…

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Escribe tu nombre